31 oct. 2012

Relato: Los horrores de la noche de difuntos


Los horrores de la noche de difuntos

Calabaza
La niebla se arremolina entre sus pies mientras pasea por el pueblo. La penetrante oscuridad parece tomar forma física, como un muro entre él y su destino.

A un lado y a otro de la calle puede ver engendros y demonios, que corretean sin hacerle nada, pues va protegido... Pero no todos se alejan sin fijarse en él... Uno, cuya cabeza tiene forma de calabaza, los ojos rojos y una sonrisa diabólica, le mira fijamente, acercándose...

- ¡Truco o trato! - oye a su espalda y da un salto...

Despierta de su ensoñación y sonríe al jovencito que le ha golpeado en la espalda.

- ¡¡Truco o trato!! - repite, indignado, por la demora.

Solícito, mete la mano en el bolsillo y encuentra un dulce para el chico. Pero cuando saca la mano, grita salvajemente y deja caer lo que ha cogido. También tira al suelo todo el contenido de sus bolsillos y huye, como si le persiguieran mil demonios...

El niño, sorprendido empieza a coger todas las chucherías y monedas que ese hombre tan raro ha dejado.


Tras unos minutos de carrera, la oscuridad se vuelve más densa y la niebla más espesa. Saca de su bolsillo interior un bote y traga varias pastillas. Está cada vez más nervioso y encima está perdido. En ese momento, descubre un punto de luz dando vueltas a su alrededor y avanzando cada vez más. Le está pidiendo que le siga.

Esa luz le guía entre los árboles durante varios cientos de metros. Tras una buena caminata, llega a una lúgubre cabaña de madera. La luz desaparece y él se queda quieto, pensando qué hacer.

Como si fuera una respuesta a sus pensamientos, la puerta se abre, chirriando y, de nuevo, ve esa pequeña luz, esta vez desde el interior.

Entra en la cabaña y la puerta se cierra a su paso. Siente un escalofrío recorriendo su espalda. Durante unos segundos interminables, permanece en una absoluta oscuridad. Y luego, con un una palmada, se encienden todas las luces, mostrando una gran habitación, demasiado grande para esa casita.

Del techo y las paredes cuelgan telarañas. En una esquina, ve muchos libros viejos y mohosos, algunos abiertos y tirados por el suelo. Y pocos muebles, unas sillas, una mesa... Tardó un poco en darse cuenta de que no se veía la fuente de luz. Parpadea varias veces y, se fija en algo que antes no parecía estar ahí.


Una mujer, vestida de negro, baja por una escalera de caracol. Parece muy mayor, aunque esa percepción, cambia en el momento en que se acerca, pues su cara es joven, sin una sola arruga, con unos bonitos ojos azules.

- Hola... -parece gruñir. Tose y continua, ya con una voz más suave y melodiosa: - Hola, joven viajero. Bienvenido a mi humilde morada. Como verás, tengo todo lo que puedas necesitar para poder descansar y relajarte.

Él mira a todos lados y aunque lo de 'humilde' le venía como un guante a la casa, pequeña, toda de madera y con cuatro sillas y un catre en el suelo,... no veía cómo podía descansar ahí.

- ¿Por qué te burlas de mí? - se encaró con la joven. - ¿Acaso piensas que soy estúpido

- Nadie piensa que seas estúpido -dice con una voz suave. - ¿Por qué no te relajas? No tienes que seguir huyendo. -Le acerca un brazo para acariciarle.

- ¡No! - y retrocede hacia la puerta.

Ante sus ojos, la mujer se transforma de nuevo y aparece como realmente es. Una mujer encorvada, vieja y fea con una larga nariz. Él sale corriendo

- ¡Cogedle, que no escape! - grita la bruja.

Siente como unas manos le intentan agarrar y al mirar atrás ve unos seres con largos brazos y tentáculos intentando atraparle. Golpea a uno y consigue llegar a la puerta. Pero al abrirla, más monstruos le cierran el paso. Llora y patalea, pero al fin le atan.


En una habitación acolchada, con su camisa de fuerza, nuestro amigo se balancea, sentado en el suelo.

- Estoy maldito... estoy maldito – balbucea.

- ¿Cómo ha podido escapar? - le pregunta una joven enfermera al doctor.

- Ni idea. Ha debido recibir ayuda de alguien -contesta.

Ellos dos se alejan y la enfermera se vuelve a mirar por la ventana. Su larga nariz choca con el cristal y le guiña un ojo tan negro como el carbón.

- Feliz Halloween...

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30 oct. 2012

"INDOMABLE" - La fortaleza hecha mujer


"INDOMABLE"
La fortaleza hecha mujer

En 2011 se estrenó Indomable (Haywire), una de las películas de Steven Soderbergh, director de películas muy conocidas como "Erin Brockovich", "Ocean's Eleven" y sus respectivas secuelas, "Contagio" y "Magic Mike", entre otras.

Esta película es un thriller lleno de acción, protagonizado por Gina Carano en el papel de Mallory Kane, una joven soldado que trabaja encubierta a las órdenes de Kenneth (Ewan McGregor), el encargado de ofrecer sus servicios a entidades globales. Tras una misión, Mallory es traicionada por su jefe, que ha planeado que sea asesinada por un cliente irlandés llamado Paul (Michael Fassbender). Pero cuando la joven descubre que ha sido traicionada, inicia una huida para protegerse a ella misma, pero sobre todo para vengarse de todos aquellos que querían verla muerta.

Lo mejor de la película es que cuenta con actores de mucho prestigio, como Michael Douglas, Antonio Banderas o Ewan McGregor , y otros que aunque no tienen tanta experiencia, se van ganando poco a poco tanto al público como a la crítica, como Channing Tatum y especialmente, Michael Fassbender.
Otro punto curioso de esta película son las localizaciones, ya que la historia se desarrolla en distintas ciudades. Pero como curiosidad, podemos destacar que la raíz de la traición a Mallory tiene su origen en Barcelona.

Mallory Kane no tiene nada que envidiar a ninguna de las superheroínas que todos conocemos. Es una mujer fuerte, independiente y muy inteligente. Sabe enfrentarse a cualquier adversario, algo que demuestra muy bien en las luchas cuerpo a cuerpo con Channing Tatum, Michael Fassbender y Ewan McGregor.
No confía absolutamente en nadie, excepto en su padre, la única persona de su familia que sabe a lo que se dedica e incluso le ofrece ayuda cuando tiene que vengarse de los que la traicionaron.
Por otro lado, el elenco masculino tiene una gran importancia en la trama, especialmente Ewan McGregor y Michael Fassbender. El primero cumple bien su papel de jefe cruel, un hombre que mantuvo una relación sentimental meses atrás con Mallory, pero que es capaz de planear su muerte para librarse de ella. El segundo tiene el papel de un cazador que acaba siendo cazado por su presa. Él tampoco es capaz de acabar con Mallory, pero además, acaba siendo el peor parado de todos.

Es una película con mucha acción, con un ritmo rápido que ayuda a que no se haga pesada en ningún momento. Además, Gina Carano cumple su papel de una manera más que aceptable, sobre todo porque al ser luchadora profesional, hace que las peleas tengan un realismo y crudeza que sorprende bastante.

No es la mejor película de Steven Soderbergh, pero tampoco es la peor, en absoluto. Tiene acción durante prácticamente la hora y media que dura la cinta, y además como he dicho anteriormente, el hecho de tener actores de renombre hace que la calidad suba bastante. Probablemente, si hubiesen sido actores desconocidos, la película no habría tenido la misma aceptación por parte del público, que por otra parte, tampoco ha sido muy alta.


Sara Cáceres


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23 oct. 2012

El Bunker 1x06: Halloween - Una fiesta espeluznante

Halloween Pumpkin
Una noche al año, todos los espíritus de los fallecidos vuelven a la Tierra para intentar ocupar los cuerpos de los vivos. Esto coincide con el final del verano y el inicio del año nuevo celta. Por ello, los antiguos celtas se disfrazaban de monstruos para espantar a estos visitantes...
Además, cuenta la leyenda que Jack era un tipo tan malo, que consiguió engañar dos veces al mismísimo diablo. La primera, consiguió que le dejara durante un año en paz. La segunda, durante 10. Pero murió antes de ese plazo y al no poder entrar ni en el cielo ni en el infierno, fue condenado a viajar eternamente con una hortaliza (comúnmente una calabaza) por las Tierra.

Halloween, que es el tema que tratamos hoy, tiene estas y otras leyendas. Es una fiesta de origen europeo, que celebraban los celtas y que durante sus migraciones, los irlandeses se llevaron a América, con lo que se convirtió en la fiesta anglosajona más reconocida. En otros países se celebra de formas muy distintas y en este programa repasamos algunas de ellas.

También hablamos sobre el cine que nos ha traído Halloween a nuestro país y debatimos sobre si el trasvase cultural es positivo o negativo. ¿Tú qué piensas?

En Z-News, la noticia es Anne Germain y una Asociación de Sepultureros.

Y en Cultura en Directo, Jose Martín nos visita para hablar de 'Recién muertos' antología de relatos de zombis. Por cierto, sorteamos uno.

Playlist.
- Marcha Funebre - Chopin
- Requiem - Mozart
- Preludio en Do Sostenido Menor Op 3 No 2 - Sergéi Rajmaninov
- La lubre Gondola No1 - Listz
- Tocata y fuga en Re Menor - Bach
- Concierto para violín - Bach
- Cuarteto de cuerda no 1 - Ligeti
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Relato: Las cadenas del lobo II (de II)

Las cadenas del lobo II


Era medianoche y volvía a casa por el parque. De repente, sentí que se me erizaba la piel del cuello. Un ruido a mi espalda y una respiración muy fuerte. Comencé a andar más rápido, sin correr, para poner tierra entre el ruido y yo.

Después de una carrera de unos minutos, paré porque ya me sentía a salvo. Estaba cerca de la salida del parque y podía oír los coches circular. Cuando ya pensaba que me había librado, volví a oír ese ruido. Esta vez delante y encima, entre las ramas de los árboles.

No me atreví a mirar y salí corriendo. La puerta del parque estaba a tan solo 100 metros...Ahora a 90 metros... A 85 metros... A 70... No llegué.

Un ser, de unos dos metros de alto, me golpeó y me lanzó lejos de la puerta. Choqué contra un árbol que se fracturó. Sentí que el golpe me rompía un par de costillas y escupí sangre. Estaba oscuro así que no pude reconocer a mi atacante. Por su fuerza, debía ser enorme. E inhumano.

Me incorporé como pude y puede ver que se escabullía entre las sombras. Era realmente enorme. Oí un aullido tremendo y cerré los ojos, rezando. No podía decidir si quería morir rápido o que alguien me salvase. Solo quería que todo acabara.

Pude ver la puerta del parque y me lancé en esa dirección. Tropecé con un árbol y caí sobre mi móvil, destrozándolo. 'Estupendo' pensé, maldiciendo en todas las lenguas que conocía. Pude oír como ese monstruo me volvía a perseguir. Seguí corriendo hasta que me volvió a emboscar.

Me puse de rodillas y supliqué. Mi vejiga se vació. Se acercó a mí y llevó su boca a la altura de mi cara. El intenso y repugnante olor de su aliento me dio arcadas. Era una mezcla de basura, carne cruda...Abrió su boca y mostró sus colmillos.

Un dolor tremendo recorrió todo mi cuerpo. La sangre caía en cascada por mi cuello. Esa criatura peluda huyó y yo caí desmayado. Mi último pensamiento: 'no quiero morir'.


Me desperté sudando en mi cama. Con las sabanas desgarradas y sin un rasguño. Era muy raro.

De nuevo volví al presente. El lobo de mi espejo me hizo un gesto hacia la ventana. La nube se estaba separando de la Luna. Me iba volver a transformar.

Cuando los primeros rayos de Luna tocaron mi cuerpo sentí un intenso dolor, mi cuerpo se arqueó y se estiró mi piel. Me llevé las manos a la cabeza mientras mis uñas crecían. Las clavé en el cuello, para que cesara el dolor. Rasgué mi piel y gotas de sangre cayeron sobre el suelo.

Mientras, mis piernas se doblaron por las corvas hacia atrás y empezó a salir pelo de todo mi cuerpo. El crecimiento del pelo hacía que me picara toda la piel y me arañaba, queriendo acabar con esa horrible sensación

Mis boca se hizo más alargada y surgieron un montón de colmillos. Mis orejas se desplazaron muy dolorosamente a lo alto de mi cabeza y se hicieron puntiagudas. Las nariz se hizo más pequeña y mis dedos se arquearon y se convirtieron en garras.
Me di la vuelta y corrí hacia la ventana... Salté y el cristal estalló a mi alrededor, creando una lluvia de cristalitos. Llegué al otro edificio y escalé. Hasta la cima.

Allí, encima de la torre, como si fuese la más alta montaña, aullé. Perdí mis últimos rastros de humanidad y aullé. Aullé por la tristeza de mi maldición. Aullé por rabia. Aullé a la Luna.

Ángel G Ropero
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18 oct. 2012

Relato: Al final de la escalera III (de III)


Al final de la escalera
-III-


Bajé los dos siguientes tramos de escalera casi corriendo, pero siempre mirando a mi espalda, por si se movía el cuerpo.
Afortunadamente no vi nada salvo, como en el anterior rellano, mucha sangre y restos de vísceras removidas. Como arriba, había que moverse despacio para no acabar en el suelo.

Finalmente, llegué al portal donde me esperaba una sorpresa. Esperanzada, vi entrar un chorro de luz por la ventana rota de la puerta. Por primera vez en dos días sonreí. Era libre. Podía ir a donde quisiera.
Mi error fue relajarme, pues bajé la guardia y ese pudo ser mi último error.
Caminé hacia la puerta sin ni siquiera fijarme en lo que había a mi alrededor en el portal. Cuando alargué mi mano para tirar del pomo y salir a la luz del día, un crujido a mis espaldas me hizo temblar desde la punta de los pies hasta el último pelo de mi cabeza. Ese crujido iba acompañado de un gemido que crecía en intensidad.

Me di la vuelta lentamente y pude ver un caminante que me resultaba conocido. Le faltaba medio cuerpo donde había quedado atrapado con la puerta. Tenía media cara desprovista de carne y solo le quedaba un brazo. El otro, había quedado colgando de la barandilla. Cojeaba para andar y alargaba su único brazo hacia mí.
Ahogué un grito de terror que habría alertado al resto de no muertos de la zona y, como pude, levanté el bate de béisbol.
Sin mirar, bateé y note varias cosas a la vez. En primer lugar, una resistencia casi mínima al movimiento del bate. Me pareció al principio que había fallado, pero un sonido que era una mezcla de crujido de huesos y de una masa gelatinosa al escurrirse, me cercioraron de lo contrario.
En segundo lugar, noté un tirón de mi jersey que se desgarró bajo la presión a la que era sometido.
En último lugar, oí como un cuerpo caía al suelo entre más crujido de huesos.

Me atreví a abrir los ojos y lo que vi me dejó asombrada. El caminante estaba tirado en el suelo, sin cabeza, y en una postura que habría resultado cómica de no ser tan horrible la situación.
No me explicaba que había pasado. Mi fuerza era mínima y estaba demasiado asustada para poder concentrarme en dar un buen golpe. Solo con el tiempo comprendí que el estado del no muerto era tan lamentable, que una pequeña presión fue suficiente para acabar con él.
En ese momento, no podía pensar. Solo pude retroceder y correr.

Y desde entonces no he parado de correr.

Y así, continuó mi viaje. Siempre hacia el amanecer.


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16 oct. 2012

Relato: Las cadenas del lobo I (de II)



Las cadenas del lobo
Un dolor tremendo recorrió todo mi cuerpo. La sangre caía en cascada por mi cuello. Esa criatura peluda huyó y yo caí desmayado. Mi último pensamiento fue 'no quiero morir'.

Me desperté a la mañana siguiente entumecido y sin poder recordar nada de lo que había pasado la noche anterior. Entré en el baño para lavarme. Levanté la mirada del lavabo y vi algo en el espejo. Un destello. Una ilusión que se esfumó en medio segundo. Lo achaqué al sueño pero el resto del día ya no estuve tranquilo.

Mi día comenzó como cualquier otra aburrida jornada de oficina. Además, sentía en los huesos que no iba a ser el mejor día de trabajo. Esa sensación fue acrecentando según veía ir y venir a mi superior del despacho del jefe.
No era el único que lo sentía. La atmósfera de tensión era palpable en toda la oficina. La expresión 'se avecina un marrón' era la más repetida y todos temían ser los elegidos. Yo ya sabía que era mi día. Si no hubiera tenido suficiente con una estresante semana con el tema de mi familia, la carta del banco... Y encima ese dolor continuo en todo el cuerpo...

Y la tormenta llegó. Y claro, el trabajo extra me tocó a mí. Me tocaría quedarme toda la noche en la oficina. 'Pero no te preocupes, tú ascenso está asegurado. Solo un esfuerzo más'. Esas palabras entraban y salían de mi cabeza como un murmullo ininteligible, mientras se me iba la cabeza.
En mi mente, aparecieron terribles imágenes que resultaban de lo más apetecibles. Un lobo dando dentelladas, lanzándose sobre su cara, destrozando su sonrisa hipócrita. El lobo aplastándole contra el suelo, mordiendo su carne y relamiéndome satisfecho, con el estómago lleno de carne fresca.

Me desperté aturdido y vi que estaba en un sofá. ¿Qué ha pasado? Solo recordaba haber hablado con mi superior. En el espejo de la sala de descanso apareció y desapareció algo en medio segundo. Entró la secretaria con cara preocupada, y me ofreció un café. Justo lo que necesito grité, sin saber muy bien porqué y la pobre muchacha salió enojada y lanzando maldiciones.

A continuación entró mi superior, lleno de vendajes, seguido de mi jefe y de un par de personas que no conocía. Olían, literalmente, a abogados y eso no me hizo ninguna gracia. Gruñí en mi interior. Me levanté del sofá de un salto, más rápido de lo que esperaba, y los cuatro hombres retrocedieron. Me llevé la mano a la cabeza y me sentí desfallecer. La rabia se acumulaba en mi cuerpo.

Los hombres empezaron a decir cosas que no entendía. Agresión, denuncia se repetían mucho y conseguían penetrar en mi mente, pero no las relacionaba con nada real, nada conocido. Luego otras palabras que me sonaron peor: cárcel, celda... Mi mente las relacionaba con cadenas, esclavitud... En mi cabeza, volví a ver a ese lobo, rabioso, queriendo despedazar, destruir...

Pude sacar esas imágenes y enfocar a las personas que tenía delante. Se reían, y alzaban sus cadenas y sus lanzas, moviéndolas en frente de mí, queriendo cazarme. Me negaba a dejarles, mordería y mataría por escapar.

Mientras una pequeña parte de mí le decía al que controlaba mi mente que no estaba bien, que las lanzas solo eran bolígrafos y que las cadenas no eran más que gomas. Pero mi lobo interior, enorme, oscuro y de ojos rojos, se puso a perseguir a ese pequeño impulso racional hasta que lo hizo esconderse, en lo más recóndito de mi subconsciente. La bestia sabía donde estaba, pero no le persiguió. A saber porqué. Le resultaría divertido, como un perro detrás de un palo.

Volví a la sala de descanso y lo primero que vi me causó primero una gran excitación y luego una gran sorpresa. Las paredes estaban llenas de sangre. No vi a ninguno de los cuatro hombres. Me mire las manos y las uñas, muy largas, tenían también sangre.
En el espejo me vi a mi mismo. El pelo largo cubriendo todo mi cuerpo y la ropa desgarrada. Mucha sangre chorreaba de mi quijada.
Y vi algo más. En el espejo se reflejaba a través de la ventana, un disco blanco. Sentí ganas de gritar, de lanzar mi ira al cielo y ese disco.

La habitación se oscureció. De repente todo giraba. Y caí al suelo. Me levanté como pude, envuelto en sudor, con los pantalones y la ropa desgarrada... Me miré al espejo y el lobo me guiñó un ojo. Esta vez sí que lo había visto. Se reía de mí y de esa pequeña parte racional que me quedaba. La había dejado salir para volver a jugar al ratón y al gato.

Volví a fijarme en la ventana y vi que la Luna se había ocultada. Como mi raciocinio, parapetada tras una oscura nube. Pronto, la nube se marcharía y volvería a transformarme. Pues no era otra cosa lo que me había pasado sino que me había convertido en... No podía decir las palabras. Me negaba, pues si lo decía sería como si fuera real. El lobo volvió a guiñarme un ojo desde el espejo y recordé lo que pasó anoche.  

Ángel G Ropero
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El Bunker 1x05 - Hombres lobo: La Maldición de la Luna Llena


'El otro color de la luna' by Rolando
No hay cosa que más miedo provoque, salvo quizás la plata, a un licantropo, que el poder de la Luna Llena. Cuando, una vez al mes, el satélite muestra todo su esplendor, irradiando con su energía a los hombres-lobos, estos se transforman en monstruos, en animales mitad hombre mitad lobo, salvajes y animales.
Algunos temen ese momento, otros la esperan y desean para poder salir a matar. Pero casi todos han conseguido esta maldición por el mordisco de otro hombre lobo.

Pero, ¿de dónde surge el concepto de Hombre Lobo? El concepto es antiguo, pero las referencias no son tan claras como en el caso de Drácula o Frankestein, que tienen sendas obras cumbre... De eso hablamos en este último programa, dedicado a otra importante figura de la Cultura Popular, acrecentado por las películas de la Universal o de la Hammer.
Hablamos de Paul Naschy, de Aullidos y de películas más modernas como Underworld, Harry Potter, Van Hellsing o El hombre lobo...
También mencionamos series como Sobrenatural, TrueBlood o Casi Humanos

En las noticias, contamos la última 'cacerolada' cuya misión era cazar a los zombies, zombies que se están haciendo listos, pues ya no caen.
En nuestra sección de Minicríticas, hablamos de VHS y de El Regreso del Caballero Oscuro Parte 1, dos películas de géneros muy distintos.

Y además, presentamos oficialmente el relato 'Las cadenas del Lobo'.

Os invitamos a todos al Especial de Halloween que tendrá lugar el 29 de Octubre en el Bunker. Se limpiará todo el camino para que podáis venir a nuestra fiesta. Los zombies tendrán prohibida la entrada, pero todos los demás, no.


Playlist
La flauta mágica (Acto II) - Mozart
El lago de los cisnes - Thaicovski
Tocata y fuga en re menor - Johann Sebastian Bach


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12 oct. 2012

Relato: Al final de la escalera II (de III)

Al final de la escalera 
-II-


Afortunadamente, había sido previsora. Tras los primeros rumores y noticias confusas, comprendí que algo gordo estaba pasando. No sabía el qué y nunca habría jurado que podría hacerse realidad algo como una epidemia zombie. Pero estaba claro, que las cosas no iban bien. Por eso, estaba preparada.
Cogí mi mochila donde llevaba todo lo necesario para una larga temporada fuera. No era una mochila grande pero era manejable. Cogí las cuerdas que había preparado. Afortunadamente, mi ex era escalador y se las dejó allí hacía demasiado tiempo. Nunca las tiré. Menos mal.
Con unas sabanas conseguí fabricar una escala que me permitiera bajar por las escaleras. No era mucho pero me valía para salir de mi atalaya, que se había convertido más en una cárcel que en un refugio.
Antes de salir, cogí un bate de béisbol.

Abrí la puerta con mucho cuidado y salí sigilosamente. El rellano, claro, estaba vacío y eso me reconfortó. Aunque me sorprendió el hecho de que la luz estuviera apagada. Tras varios intentos infructuosos razoné que los caminantes habrían destrozado el panel eléctrico.
Me asomé a las otras plantas pero no se veía nada así que decidí agacharme y escuchar para evitar sorpresas desagradables. Aguanté la respiración mientras yacía en el borde de las escaleras y, aunque no pude escuchar nada, no me atreví a salir.
Finalmente, me convencí a mi misma. Si no era ahora, no sería nunca. Así que solté las sabanas y vi, con alegría, que llegaban de sobra hasta la siguiente planta. Mi idea era avanzar poco a poco, asegurando cada rellano, para no tener sorpresas. Como no tenía tiempo, no entraría en ninguna casa, sólo cerraría todas las puertas y seguiría bajando.

Me descolgué fácilmente por mi improvisada cuerda y comprobé que no había nada. Saqué mi linterna y lo que vi me asqueó profundamente. Las paredes estaban llenas de sangre, el suelo resbalaba con los restos de los zombis. En algunas puertas vi manchas en forma de manos, como si las hubieran restregado de arriba abajo... Era desolador y repugnante.
Sacudí la cabeza para evitar todas las ideas que se me agolpaban y me puse manos a la obra. Comprobé bien las puertas: estaban cerradas. Así que me dirigí hacia el siguiente tramo de escaleras.
Un ruido venido de abajo me hizo recular. También mi valor reculó pues hasta el momento no había pensado en la idea que un caminante me persiguiera hasta el tramo de escaleras que había roto... ¿Cómo subiría si se diera el caso? Empecé a temblar y a poco, se me cae la linterna, lo que habría provocado un gran estruendo.
Conseguí reponerme y la sujeté con firmeza. Tenía que salir de ahí. Realicé una segunda pasada con la linterna y respiré bien fuerte.

Bajé muy rápido al segundo tramo de escaleras. Pero al llegar me llevé una desagradable sorpresa. Una puerta abierta y algo, un cuerpo, atascándola. No podría cerrarla y sería un peligro dejarla entornada como estaba.
La posibilidad de empujar el cuerpo me resultaba harto desagradable. Pero no veía otra solución, esa puerta no se podía quedar abierta. Sobre todo, después de haber oído ese ruido.
Me acerqué con cautela al cadáver blandiendo mi bate pues no descartaba la posibilidad de que se moviera. El suelo de madera crujió bajo mis pies y me paré, aguantando la respiración. ¿Había oído algún ruido como respuesta? Di varios pasos más y me encontré junto al cuerpo putrefacto de un joven.
También pude ver que estaba atascado de alguna forma a la puerta. No podría moverlo ni cerrar la puerta pues se habían unido. Lo comprobé intentando tirar de la puerta para cerrarla. Tampoco me fue posible empujarla ni un milímetro.
Aunque no me hacía gracia, tuve que empezar a bajar sin cerrar esa puerta. A partir de ese momento mis nervios estuvieron a flor de piel hasta que logré salir del edificio.


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11 oct. 2012

'EL TIEMPO EN SUS MANOS' - Quién pudiera tener todo el tiempo del mundo


'EL TIEMPO EN SUS MANOS'
Quién pudiera tener todo el tiempo del mundo

En 1960 se estrenó la primera adaptación de La Máquina del Tiempo, opera prima de H. G. Welles y, para muchos, la mejor de ellas. Más adelante se rodarían otras versiones de esta historia, publicada en 1895, primera que trata la posibilidad de los viajes en la llamada 'Cuarta Dimensión', el tiempo. Pero ninguna tan interesante como esta.
Desde siempre, en el cine se han podido ver adaptaciones de las obras de Welles. Una de las primeras, muy conocida y respetada, es La isla de las almas perdidas (1932). Aunque hubo otras antes, esta es de las más destacadas, porque se considera la mejor adaptación de la novela La isla del doctor Moreau (1896). Cuenta la historia del loco doctor Moreau que se dedica a la ingeniería genética, expresión que aun no existía, en su isla privada.

Welles fue un visionario y, como padre de la Ciencia ficción, tuvo grandes ideas. Si a Julio Verne se le ocurrió el viaje a la luna, el británico trataría la guerra química láser en La Guerra de los Mundos (1898), la ingeniería genética en La isla del Doctor Moreau y el tema que tratamos, la posibilidad del viaje en el tiempo.
Pero La máquina del tiempo no es la primera donde se habla de este tema. Aproximadamente en 1894, publicó Los eternos argonautas. A petición de la revista National Observer reformó esa historia y publicó la novela que fue un gran éxito.

Dirigida por George Pal y protagonizada por Rod Taylor, Alan Young e Yvette Mimieux, El tiempo en sus manos (Time Machine) cuenta como George Wells (Rod Taylor) construye una máquina del tiempo y se lanza al futuro tras mostrársela a sus amigos, compañeros de tertulia y de cigarros de una típica reunión de la época victoriana. George es un joven soñador, desencantado con el mundo en el que vive. Prefiere vivir en el futuro, que le fascina, pues cree que el mundo llegará a su plenitud.

Esta película ganó el Oscar a los Mejores Efectos Especiales muy avanzados para la época. Y, a diferencia de las películas actuales, no es el único aliciente para verla, pues la historia es buena y está bien contada.

El efecto del paso del tiempo acelerado se consigue de una forma muy interesante. Por ejemplo con una cosa que no aparece en la novela, pero que es perfecto para simbolizar cómo pasan los años. Se enseña cómo cambia la moda a través de un maniquí de una tienda. Dentro de esto, también encontramos el proceso de maduración de una manzana, los pasos de los días, cómo se abren y se cierran las flores... Todo muy natural y muy bello.

Esta película destaca porque cambia casi totalmente la historia, sobre todo el final, que no tiene nada que ver con lo que H.G. Welles escribió. Al menos la teoría antibelicista se mantiene y lo hace de una forma muy bella y muy tierna. Cuando George se lanza al futuro, la primera vez llega a 1917, donde se encuentra al hijo de su amigo en medio de la I Guerra Mundial. En segundo lugar, aparece en 1940, durante la Segunda. Y al final, en 1966, se encuentra con la III Guera Mundial. El pobre hombre se va de su tiempo huyendo de la guerra y de la destructiva humanidad y solo se encuentra más guerra y destrucción. Por eso, finalmente da el salto a 802.701.

A pesar de los cambios, es una buena película de aventuras, con un buen guión, y unas líneas muy inteligentes como '¿Volverá algún día?' 'No podemos saberlo. Él tiene todo el tiempo del mundo'. Describe muy bien lo que H.G. Welles vaticinaba: lo que hagamos hoy condicionará el futuro. Y estas guerras, tanta destrucción solo nos lleva a ser cada vez menos humanos. 
Ángel G Ropero
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9 oct. 2012

El Bunker 1x04 - H.G. Welles: El soñador que viajó en el tiempo


Señoras y señores, les presentamos el último boletín de Intercontinental Radio News. Desde Toronto, el profesor Morse de la Universidad de McGill informa que ha observado un total de tres explosiones del planeta Marte entre las 7:45P.M. y las 9:20P.M
(La guerra de los mundos, Orson Welles)

El 30 de octubre de 1938, Orson Welles provocó el pánico entre todos los oyentes de la CBS, cuando con esas palabras inició la retransmisión de su adaptación de La guerra de los mundos.
Durante una hora, radió un noticiero en el que un actor interpretando al periodista Carl Phillips y él, imitando a un científico, explicaba cómo llegaron los marcianos, como masacraron al ejército y cómo al final mueren los marcianos.

Juan Perez, Miguel Corrales y Sara Cáceres
Al principio del programa nos preguntamos algo: ¿Qué es cultura? Abrimos el debate sobre la cultura de masas y la cultura de élites, si algo que no gusta a todos es peor... Y dejamos una pregunta abierta: ¿La cultura de masas hoy, será la cultura de élites del mañana?




No sabemos qué pensará H.G. Welles, el autor de 'La guerra de los mundos', de esta adaptación y de los disturbios y el miedo que provocó Orson Welles entre los estadounidenses, pero sí sabemos lo que pensaba sobre política, la guerra, sobre la cultura. Estaba convencido de que la forma de mejorar la sociedad, era llevar a la educación a todos.

H.G. Welles llegó al mundo para convertirse en uno de los padres de la Ciencia Fición. Con solo 29 años y bastantes libros, con gran éxito,  ya a sus espaldas consiguió una posición acomodada, algo que nunca había tenido. Enfermo de tuberculosis se dedicó enteramente a sus colaboraciones.
Sus cuatro libros más importantes son 'La máquina del tiempo', 'La isla del Dr Moureau', 'El hombre invisible' y 'La guerra de los mundos', donde da vida a  un montón de conceptos que la ciencia ficción usará muchísimo después.
Escultura que representa un trípode marciano (by Michael Condron) en Woking, Inglaterra

A partir de sus libros, se han hecho casi un centenar de adaptaciones, de algunas de ellas hablamos aquí: 'La isla de las almas perdidas', 'El hombre invisible', 'La guerra de los mundos' y 'La máquina del tiempo'... Pero no nos olvidamos de otras muchas versiones, como las diversas adaptaciones en serie de 'El hombre invisible', 'El hombre sin sombra'; 'La guerra de los mundos' de Steven Spielberg... Algunas mejores que otras.

En Z-News, una librería donde cobrar es opcional. Más avanzar en que la cultura llegue a todos

En Diario Z, Juan Perez, guionista, director de cine, director de la web CineMaverick nos explica sus experiencias en el cine con los zombies. Mario Casas, el Ministro Wert, algunos de los zombies con los que ha trabajado. ¿Queréis saber en qué proyectos están trabajando?


Playlist
- La flauta mágica - Acto I (Mozart)
- Suite de El Cascanueces (Tchaikovsky)


Juan Perez, Miguel Corrales y Ángel García




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El Bunker
Los lunes de 17.30 a 19.00 en Radio Ritmo Getafe y siempre en el podcast.

4 oct. 2012

Relato: Al final de la escalera I (de III)

Al final de la escalera

-I-



Tuve que dejar mi casa porque estaba asediada por los zombis. Gracias a que había poca gente por mi zona, la densidad de la infección fue menor.
No obstante, mi edificio no era seguro debido a un brote que surgió rápidamente. La razón de esto fue un perro, contagiado pero no convertido, que se coló en la casa y en el corazón de una adorable ancianita.
La pobre mujer llevó a unas amigas a su salón de té, para jugar a las cartas y hablar y, como estaba destinado a ocurrir, el desastre llegó.

El perro mordió a una de las pobres señoras y rápidamente todas ellas estuvieron convertidas y caminando por el edificio, causando estragos a su paso. ¿Quien iba a desconfiar de unas ancianitas? Todo el mundo corría a ayudarlas porque pensaban que estaban enfermas. Y enfermas estaban.... En menos de dos días, todo el edificio estaba infectado.

Yo tuve la suerte de no verme involucrada en estos eventos ya que lo vi venir con mucho tiempo. Cerré bien mi puerta y destrocé las escaleras de madera para evitar que subieran a mi ático.
Me aislé físicamente, pero no pude aislar mis sentidos. Tuve que oír cómo los caminantes arrasaban con todo y mataban, planta por planta, a todos los vecinos. Oía los gritos de dolor y desesperación de las madres siendo atacadas por sus hijos, de los jóvenes atacados por sus novias y los maridos que veían venir a sus esposas con los ojos inyectados en sangre y las bocas palpitantes, deseosas de su carne...
No resultaba agradable como podréis imaginar y estuve a punto de volverme loca. No podía poner musica porque ellos me oirían. Taparme la cabeza con la la almohada, no surtía ningún efecto. Tampoco, distraerme leyendo... Era imposible dejar de oírlo.
Temí lo peor: desesperar, volverme loca y entregarme a los zombis para evitar más sufrimiento. Pero mi instinto de conservación fue más fuerte que su guerra psicológica, el arma más mortífera de estos depredadores, y pude aguantar.

Al final del segundo día por fin vi un modo de escapar. Fue como un rayo de esperanza, la luz al final del túnel que tan lejos parecía unas horas antes.
Todo empezó con un pequeño ruido. La ventana abierta dejaba oír todo lo que pasaba fuera, que no era mucho. Algún caminante golpeando un cubo, otro pisando un cristal... En ese momento, lo que oí, me dejó perpleja. Una proverbial alarma de un coche empezó a sonar en medio del amanecer.
Huelga decir que lo oyeron todos los no muertos de kilómetros a la redonda, incluyendo los que asediaban mi puerta, pues no había pasado desapercibida, por mucho que me esforcé en ello. Un pequeño descuido y los tenía a todos intentando subir una escalera que no existía...
Sabía de buena tinta que era imposible que llegaran, pero sus gemidos y gritos no ayudaban precisamente a calmar los ánimos. Otra vez, esa sucia guerra psicológica amenazaba con tirar abajo las murallas de mi mente.
Y en el peor momento, como un sonido angelical, llegó a mis oídos -y a los de todos los caminantes- la alarma de un coche, a unas cuantas manzanas de donde me encontraba. En unos segundos, todos los no muertos del barrio salieron corriendo en esa dirección.
Me atreví a asomarme de debajo de mi manta y me acerqué a la ventana abierta. Una marea de monstruos se alejaba en la dirección del sonido. Por un segundo, temí por las vidas de los responsables de que la alarma sonara. Después, pensé, deseé, que hubiera sido culpa de un zombi y que no había nadie en peligro.

Entonces, caí en la cuenta de que no tenía mucho tiempo. Era hora de moverse.


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2 oct. 2012

El Bunker 1x03 - ¡Vaya vecindario!




Vivir en Comunidad nunca es fácil y si no que se lo pregunten a Fernando Tejero, Luis Merló, Jordi Sachez, Loles León... Esos actores pasarán a la historia por pertenecer a dos de las comunidades de vecinos más conocidas de la televisión.

En 2003, Antena 3 presentó una serie - Aquí no hay quien viva - por la que no daba ni un duro, y de la que no tenía ninguna esperanza. Una serie que consiguió una gran éxito, de audiencia y de premios, gracias a su calidad, convirtiéndose en la más importante de la decada.
Durante 3 años y cinco temporadas, vivimos en Desengaño 21, una casa de pisos, viendo las historias de un montón de familias muy diferentes. Porque al final, Aquí no hay quien viva, era una serie familiar, una serie donde se promocionaba el estamento familiar, como imprescindible, pero no un tipo de familia concreto. Todas ellas.

Y tras ANHQV, llegó La que se avecina, una más que correcta continuación de la serie original por la que al principio tampoco apostaban mucho (en este caso la audiencia) y que de nuevo sorprendió por su calidad pues compartía equipo técnico y artístico con al anterior serie. No podía ser de otra manera, pues era la misma productora trabajando con los mismos actores, mismos profesionales, solo que en diferente cadena.

En el programa de hoy, repasamos algunos de los mejores momentos de ambas series, recordamos sus personajes más conocidos, sus tramas, sus polémicas...

En las Z-News, os hablamos de las XIII Jornadas del Cómic de Leganés.

Y en Minicríticas, despiezamos 'Dark Shadows' (2012), película de Tim Burton con su equipo habitual (Johny Depp, Helena Bonham Carter....)



Playlist.
Vivaldi - Las cuatro estaciones
Beethoven - La pastoral (primer a cuarto movimiento)




¡Y gracias por las 200 descargas!


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