20 feb. 2013

Reseña 'El Jinete de la Onda de Shock' - Una cucharada de medicina


'El Jinete de la Onda de Shock' 
Una cucharada de medicina



¡ALERTA SPOILERS!
La mayoría de la gente sigue sorprendiéndose de la capacidad de anticipación de la Ciencia Ficción (o literatura de anticipación). Es natural, sobre todo, si pensamos que Julio Verne predijo el viaje a la luna un siglo antes de que el Apolo XI llegará. De la Tierra a la Luna se publicó en 1865, Neil Amstrong pisó la luna en 1969.
Realmente, es difícil acostumbrarse a leer literatura escrito 30 o 40 años atrás y ver tu sociedad y tu tecnología reflejada tan acertadamente. Pero si eres afín a la ciencia ficción aprendes a disfrutar de estas profecías.
John Brunner (1934-1995) es uno de esos escritores de Ciencia Ficción tristemente olvidados por el gran público, que vería, como en el caso de Verne, que la mejor forma de ver el futuro, es leyendo Ciencia Ficción. Representante de la New Wave, empezó escribiendo spaces operas, es decir, novelas de aventuras en el espacio, típico de los 40, y en los años 60 se metió de lleno en ese movimiento que quiso reivindicar una Ciencia Ficción más profunda y adulta.


De la amplia obra de Brunner, se suele destacar la 'Trilogía del Desastre', tres novelas (Todos sobre Zanzíbar, Órbita inestable y El rebaño ciego) y la novela El Jinete de la Onda de Shock (1975), como lo mejor de su trabajo. El Jinete... es considerada la novela seminal del ciberpunk y se basa en un ensayo de Alvin Toffler, El shock del futuro, que habla sobre la percepción social de que haya demasiados cambios en muy poco tiempo.



Tristemente, la Ciencia Ficción no goza de buena fama, sobre todo por las novelas pulp y las antes mencionadas spaces operas. Quizás sea la razón que llevó a que la novela de Brunner que mostraba una red informática donde todos estaban conectados con códigos personales, la existencia de gusanos para robar datos informáticos, la angustia de una sociedad por los datos privados que estaban al alcance de otros..., no fuera tomada en serio en los años que ARPANET empezaba a colear, pero solo a nivel universitario. Según Javier Cuevas, es también curioso, debido al devenir de los acontecimientos de los años 70: crisis moral, fin del idealismo, amenaza nuclear,... Quien sabe la razón exacta.
Gigamesh trae en 2012 una reedición de esta novela catalogada como un vacuna contra el actual devenir de la sociedad: sociedad atontada por la TDT, clase trabajadora que ha olvidado que lo es, capitalismo desatado y los viejos y nuevos trucos... Porque de muchas de esas cosas va El Jinete de la Onda de Shock, que es una análisis psicológico de una sociedad que aun no había llegado, pero que nosotros ya conocemos. Personas enganchadas a la trivisión, una gran necesidad de tomar ansiolíticos porque no se pueden aceptar los cambios, trabajadores obligados a marcharse cada poco tiempo...

En el mundo de El Jinete, la sociedad está (mal) acostumbrada a desplazarse cada poco tiempo. La población cambia de trabajo, de vecinos, de amigos e, incluso de familia, desde que nacen, pues son adoptados por distintas familias, para que se acostumbren a no enraizar. Además, están completamente conectados mediante los videofonos, aparatos de telefonía a través de los cuáles se accede a la red. Allí compran, obtienen información (la roban), y dejan todos sus datos. Estas dos circunstancias hacen que la mente quede afectada, por lo que no es raro que la gente suela tener ataques cada cierto tiempo. Lo solucionan llevándoles a empresas de 'psicología' donde, supuestamente les arreglan con un trato muy deficiente. Por otro lado, una trivisión llena de porquería y que congrega a las masas para aborregarlas un poco más.
Los Gobiernos del mundo se han dado cuenta que invertir en armamento no es lo más adecuado e invierten en 'sabiduría'. Hasta ahí parece bien, se ha recuperado la cordura, ya no se quieren más guerras, solo avanzar en una sociedad más culta que traiga más avances al país. La realidad es muy diferente. Se invierte en buscar a los mejores cerebros de la sociedad para realizar experimentos sin ningún tipo de límites morales con la excusa de que 'lo podrían hacer otros'. Así, en Tarnover, el laboratorio-escuela-internado donde se forma a las mentes más geniales desde su más tierna infancia, se les moldea para que sean obedientes, acríticos y realicen ciencia sin más.
De aquí, se escapa el protagonista, Nick Haflinger, que ve una serie de experimentos que no le hacen ninguna gracia. Ocurre justo lo que el Gobierno quería evitar, un genio se pone a luchar contra ellos. Usa sus dotes para la programación y la informática para convertirse en el primer hacker de la historia (en 1975 no se había inventado este término), se crea una nueva identidad y empieza a buscar la libertad que nunca ha tenido. Y también, la manera de destruir este sistema.



La novela está construida con varias voces y contada en diferentes tiempos. El presente, donde Nick cuenta su historia en un interrogatorio donde revela sus diferentes máscaras a lo largo de su vida, desde el momento que escapó de Tarnover y además tiene discusiones metafísicas, morales e, incluso, metalingüísticas con su captor, Paul Freeman, y el pasado, esos fragmentos de historias. Aparte de la voz de Nick, aparecen detallados una serie de informes, conversaciones, etc en distintos formatos y lugares de publicación, desde la terminal pública, hasta informes secretos, las reglas de un juego de mesa etc que van detallando el funcionamiento de esta sociedad.

Es la novela seminal del ciberpunk con todo lo que ello conlleva. Aunque el mundo no se muestra totalmente oscuro y destructivo (a la vez de destruido), como aquellos relatos que ya están firmemente asentados en el subgénero, sí se empiezan a catalogar las características que luego serán generalizadas. La sociedad conectada a la red, las tribus urbanas y su violencia, nuevas costumbres destructivas, como nuevas drogas o, en este caso, el desarraigo.... Es lo contrario a esa Ciencia Ficción optimista que presentaba el progreso como algo maravilloso y que lleva a un futuro brillante. Aquí el futuro significa deshumanización, violencia, enfermedad....

Es interesante una conversación entre Paul Fremman y Nick sobre la sociedad de la información, esos que hoy ocupan titulares, la vida de mucha gente, crean y destruyen empleos... En una discusión sobre los ordenadores, Nick afirma que los ordenadores fueron vendidos como la libertad pero, ¿ y si son más bien grilletes? La sociedad se encuentra conectada a ellos, los usan para todos, toda su información sensible está ahí... Además, si la información es poder, ¿quién tiene poder sobre nosotros? “Somos dueños de nuestro silencio y esclavos de nuestras palabras”... No solo eso: “a pesar de toda la fanfarria sobre el impacto liberador de la data red la verdad es, que para la mayoría no es más que una fuente de paranoia”.

Y aun no hemos llegado a la mitad de lo que es El Jinete... Habría que acudir además al trasfondo político, tampoco alejado de lo que es hoy. Una clase política por encima del bien y del mal, que se aleja de la gente 'normal' y solo piensa en sus intereses, y los de sus amigos, gobierna. El único contacto que supuestamente tiene son los Oráculos Delfos, sistemas de apuestas sobre los temas de la sociedad, que se usan para averiguar lo que la gente quiere. Pero son manipulados regularmente para que se centren en lo intrascendente y se olviden de cosas difíciles de lograr, y/o, demasiado revolucionarias. Las grandes empresas, como G25, la mayor que existe están al margen de la ley pues tienen el poder suficiente para hacer lo que quieran. La policía tortura y utiliza cualquier medio para lograr sus intenciones. Laboratorios y empresas donde se realizan prácticas inmorales, como ya se ha comentado... Una política contra la transparencia en contra de lo que se debería conseguir. Incluso podemos ver, como Sergio Mars destaca en su crítica, un antecedente de Wikileaks, con un Julian Assange representado en la figura de Nick.

Está novela que está lejos de poder ser considerada mala literatura, o literatura de baja calidad, incluye elementos de discusión del más alto nivel. Conversaciones entre Nick y los habitantes de Precipicio, una ciudad que es un brillo de esperanza, quizás demasiado optimista e ingenuo; o discusiones sobre la moral, el buen o mal hacer de los Gobiernos... Conversaciones en que se citan a grandes autores y complejas teorías sociopolíticas y morales.
Una novela que en parte es como una cucharada de medicina, normalmente sabe mal, pero cura. Resulta complicado digerirla, tanto por el lenguaje, como por las cuestiones que plantea, ya decimos que no es agradable de leer y causa desasosiego.

El Jinete de la Onda de Shock termina planteando que todavía queda esperanza. Después de describir este mundo conectado, donde todas las máquinas lo saben todo de nosotros, Nick logra su revolución, gracias a personajes como Kate, una mujer extraña para esa sociedad, pero muy sagaz e inteligente, que se convertirá en su pareja estable, cuando algo así no se estila y también gracias a los habitantes de Precipicio, la ciudad desconectada, nacida tras el Gran Terremoto.
“¿Y no le vendría muy bien a la sociedad, en este momento, una buena dosis de imaginación? Creo que tenemos una sobredosis de cruda realidad; algo de fantasía podría valer de antidoto” dice Nick cerca del final de la historia, un alegato que también podría haber soltado Brunner en este momento, además de cuando lo escribió. Tomemos todos este antídoto. Aunque sea amargo.



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El Bunker
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