20 jun. 2013

Reseña: V de Vendetta



Remember, remember the fith of november

ECC Comics nos trae una reedición del clásico moderno. La obra fundamental de la novela gráfica que además viene en un nuevo formato anticrisis: más cómodo y barato; una forma muy apropiada de expandir las ideas revolucionarias de esta obra.
Unas ideas que no dejan de ser actuales en los tiempos que corren, con los drones vigilando cada vez más las calles, una crisis económica que aplasta todo y unas ideas y personas que luchan por ser escuchadas.
La nueva edición incluye una introducción de Alan Moore publicada en 1988, cuando se publicó la serie regular en DC Cómics; un artículo aparecido en la revista Warrior 17, cuando la serie regular iniciaba su andadura (1983); y varias páginas con contenido extra: unos bocetos, una página de Falconbridge que inspiró V, y dos historias cortas que se introducen en el mundo de V de Vendetta.

En V de Vendetta, un panfleto en el sentido clásico del término, tenemos a un revolucionario, un anarquista o un terrorista -porque el gobierno siempre difama y descalifica los movimientos políticos 'anti sistema' o, mejor dicho 'anti este sistema'- que se enfrenta a un régimen dictatorial, muy similar al que conocemos en 1984 y en cualquier otra distopía, y que fue la respuesta de su autor a la época Thatcher en Inglaterra y que hoy no es menos adecuado que en ese momento.

Poco más se puede decir de este cómic sobre el que ya han corrido ríos de tinta y bits. Guionizado por Alan Moore y dibujado por David Lloyd se empezó a publicar en 1981 y llegó hasta 1988, ya que tuvo cinco años de retraso porque la revista Warrior donde aparecía cerró. Margaret Thatcher gobernaba Inglaterra y las cosas se habían puesto feas. Los antidisturbios, según la introducción de Moore en 1988, llevaban viseras negras, las furgonetas tenían cámaras giratorias y se hablaban de campos de concentración para gente con sida. El comentario de Moore puede parecer tremendista porque asegura que se planteaba dejar el país pues la 'dama de hierro' prometía que los conservadores gobernarían hasta comienzos del nuevo siglo. Cosa que, afortunadamente, no pasó.

Desde entonces mucho ha llovido. Hoy el germen de la indignación se vistió con las máscaras de V a lo largo del mundo y se ha usado 'terrorismo informático' como medio de protesta. Las manifestaciones se suceden a lo largo del globo (Brasil, Grecia, Siria, España, Rusia...) y son denostadas o aplastadas según el caso. Pero las movilizaciones no pueden morir.
¿Pensabas matarme? No queda carne ni sangre que matar bajo esta capa. Solo hay una idea. Las ideas son a prueba de balas.


Ángel G Ropero
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El Bunker
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