8 sept. 2013

'Elysium': Entre la revolución y la nostalgia ochentera.



'¿Pueden haber blockbusters de izquierdas?', se preguntaban en Cinemania hace unos días por el estreno de Elysium, la nueva película de Neil Blomkamp (Distrito 9). La pregunta tiene mucho sentido si nos fijamos en esta cinta y su trama. Sanidad universal de calidad, la inmigración, cierta lucha de clases e, incluso, la revolución son elementos principales de la historia. Como un chaval -luego, un hombre, Mat Damon- quiere salir del arrabal y llegar a donde no le está permitido por no haber nacido rico. Incluso la brutalidad policial en las zonas más conflictivas y el desprecio de los de arriba sobre los de abajo.
En el enlace anterior vienen a decir que sí, pero porque Hollywood vende lo que sea que pueda obtener beneficios. Ruben Romero Santos afirma: 'Si hace dinero, Hollywood es capaz de producir un panegírico de Stalin'.

Dejando de lado la ideología de la película, Elysium destaca como una buena película de ciencia ficción. Una historia ya contada, poco original, pero con detalles que la hacen muy llamativa. La Tierra, superpoblada y medio muerta, ha sido abandonada por todos aquellos con suficientes recursos para ello. Así, se crean dos 'humanidades': la que permanece en la Tierra, sin recursos y viviendo de los restos, desempleados, delincuentes...; y la que se ha marchado, empresarios, políticos, las élites, que viven en una plataforma espacial llamada Elysium, visible desde la Tierra. Para algunos, podría significar un insulto. Para otros, simboliza la esperanza de lograr lo inalcanzable.

A destacar la calidad de los efectos especiales y los diseños futuristas de Syd Mead -responsable por ejemplo, de los vehículos de Blade Runner-, que son una delicia: naves, robots, el exo-esqueleto de Max Da Costa (Mat Damon), la propia utopía que es Elysium...,
Resulta llamativa la forma de mostrar la violencia, cruda e irreal, de una manera muy ochentera. Preguntadle si no a Sharlto Copley, actor que saltó a la fama precisamente por Distrito 9, que lo vive en sus propias carnes. Aquí, en vez de sufrido protagonista, es la Némesis de Matt Damon, al que persigue y hace sufrir durante casi toda la película. También Jodie Foster en su papel de maquiavélica y diabólica Ministra de Defensa, capaz de cualquier cosa por mantener el status quo... Queda la duda de si al final cambia su senda. Y Matt Damon haciendo del héroe que sacrifica todo por algo en lo que cree, aunque, en un principio, sólo pensaba en sus propios intereses. Eso parece algo recurrente en la filmografía de Blomkamp, pues en Distrito 9 la trama es empujada por el egoísmo del protagonista.
Hablando de Distrito 9, se pueden ver otras similitudes, como esa violencia tan ochentera, o cierta similitud entre los robots de una y otra cinta.


Poco más queda por decir. Solo recomendarla a todos los que quieran pasar un buen rato. Es una película de acción y de ciencia ficción entretenida y, sea o no de verdad, te hace reflexionar. 

Ángel G Ropero
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El Bunker
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