26 nov. 2013

Firma Invitada (Entrada 100): 'Un vallecano en Fuenlabrada' por Alfonso Zamora

Un vallecano en Fuenlabrada
por Alfonso Zamora


¿Cómo? — ¿Me lo estás diciendo en serio?
Si, esa fue mi reacción ante la petición que me estaba haciendo Carmen Cabello para participar en el #FFF.
Como le comenté a ella, me conformaba con poder ir a firmar mi novela en un rincón debajo de una mesa y rodeado de pelusas.
Pero la sorpresa fue mayúscula cuando me reservaba una silla junto a los autores españoles con mayor proyección a nivel nacional e incluso en el caso de Manel, internacional.
Nada más y nada menos que Juande Garduño, Manel Loureiro, Carlos Sisí, y Joe Alamo me acompañarían en una mesa Z que para mí, formará parte de mi pequeño museo instalado en mi memoria.
Pero vuelvo a mi reacción: lo primero que piensas al escuchar eso es… ¿porque yo? ¿Por qué no Víctor Bázquez o Sergi Llauger?
No puedo, Carmen. Te lo agradezco en el alma pero no puedo aceptar.
¿Pero tú estás tonto, Alfonso? ¿Por qué me dices que no?
No creo estar al nivel de esa mesa. ¿Y qué pensarán ellos?
Que eres un compañero como ellos y un escritor que ha vendido miles de ejemplares. ¡No te desmerezcas!
Carmen, tengo miedo. ¿De qué voy a hablar? ¡Seguro que tartamudeo y todo!
Déjate llevar, de verdad. Confía en ti mismo y disfruta el momento.
Os puedo asegurar que mi respuesta fue un “no” durante todo un día, pero que finalmente las palabras de Carmen lograron tranquilizarme y confiar un poco más en mí mismo.
Quedaba mucho aún para el festival, pero no logré quitármelo de la cabeza ni un solo día.
En la mañana del día 15, mi jefe y mis compañeras tuvieron que aguantarme durante todo el día, mis nervios, mis paranoias y mis desvaríos. Llegaba por fin, el #FFF.
Tras aparcar a los niños con mi suegra, mi mujer y yo acudimos a Fuenlabrada deseosos de saludar a muchos de mis amigos allí presentes. Nada más entrar, nos recibió un sonriente Eloy Alonso, Alberto Morán Roa (que no paraba de firmar sus trasgos) Aida “Paziños” y Tolu.
Después llegó Tania Alcusón y los compañeros del Bunker Z, que no paraban de hacerse fotos con todos los autores.
Al poco de llegar, me fundí en un abrazo con Carlos Sisí, que esperaba muerto de frio en la calle a que apareciesen el resto.
Pero cuando llegó Manel Loureiro y me vio, la ilusión se apoderó de mí por unos instantes. Le tengo un especial cariño, ya que cuando yo estaba terminando mi historia, él dedicaba su escaso tiempo a darme buenos consejos, los cuales hoy en día me han hecho mejorar y estar con los pies en la tierra. Me alegro mucho por lo que está viviendo, de verdad.
Y con retraso, por fin subimos al escenario para dar comienzo a la famosa charla Z. Como era de esperar, Manel enganchó el micro y dio rienda suelta a su experiencia en estos eventos.
Casi dos horas de charla, anécdotas y preguntas, amenizaron al personal que llenaba la sala de La Estrella de la Muerte.
Mis nervios jamás desaparecieron, pero por un momento me sentí un escritor importante, aunque manteniéndome en la tierra.
Todo pasó tan rápido, que hoy lo miro desde la lejanía y me parece increíble el verme en esas fotos junto a esos talentos.
Carmen tenía razón: ¿Por qué no iba yo a poder estar junto a esos autores?
Y estuve, oh vaya si estuve. Y me lo pasé genial.
Mi sueño sigue avanzando, y por ahora, no me despertéis.
Alfonso Zamora Llorente
Presidente de ESMATER

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El Bunker
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