17 jul. 2015

Firma invitada: ¿Qué es el terror?



¿QUÉ ES EL TERROR?

Por Lorena Raven

Hace poco me preguntaba un amigo que por qué escribía sobre terror y cosas de miedo, que por qué no lo hacía sobre algo que fuese más conocido en la literatura, como la romántica por ejemplo o la ciencia ficción e inclusive fantasía.
Mi respuesta fue directa: uno escribe sobre lo que le gusta, no se “ensaya” ni se fuerza.
Le expliqué que para mi el terror es una manera de expresar, en cierto modo, todo aquello que tememos y a lo que nos da miedo enfrentarnos pero que por una razón deseamos vivirlo, experimentarlo.

Veréis, el terror es algo poco valorado, muy poca gente se dedica a hacer una novela que te sobrecoja de verdad, que consiga erizarte el vello página tras página y eso, conseguirlo es muy complicado; es como quien hace teatro y dice que es mil veces más complicado hacer reír que hacer llorar.
De algún modo el terror se adueñó de mí como si yo hubiese pertenecido a él mucho antes incluso de nacer.
He visto cientos de películas, me he tapado los ojos observando escenas de fantasmas, y he permanecido con los ojos como platos con películas del Gore más bizarro que os podáis imaginar.
Cualquiera diría que cómo es posible que alguien que se dedique a intentar dar un toque de aprensión con sus escritos es, a veces, capaz de sobresaltarse él mismo con un film o un buen libro; pues así es y aquí os escribe una que con treinta y tres años todavía es incapaz de ver “El exorcista”, sí, tal cual.
Me he sumergido entre las páginas de Lovecraft, he devorado a Maupassant e incluso odiado a veces a Poe por su maravillosa forma de contar las cosas sin hacerme pestañear.
Siempre intento animar a la gente a que observe, a que se adentre en sus propios miedos para que pueda llegar incluso a conocerse un poco más y la mejor manera de hacerlo es enfrentarnos a ese miedo interior, ese terror que nos atenaza.
Terror y miedo a la muerte, a no ser valorados, a estar solos a no encontrar nuestra meta en ésta vida.
No olvidemos que el miedo es un mecanismo de defensa que pone una barrera para que nuestro cuerpo no sufra más allá de lo que conoce o de lo que le hemos enseñado y que cree que ya sabe.
A veces no se lee tanto de ésta temática como a los que nos dedicamos a ello nos gustaría, por eso hay que fomentarlo de algunas formas, con antologías, revistas, sorteos de obras de terror, películas, charlas, coloquios… O de una forma muy triste todo lo que generamos y nos gusta sobre ello se perderá.
Cada vez hay más personas que se dedican y se centran en explotar otras temáticas que se venden como churros. Quizás tenga que ver mucho con las modas. El terror, el maravilloso terror sigue luchando y por el momento hay gente que quiere y desea que siga peleando hasta que resurja como lo que es: lo más difícil de escribir pero lo más gratificante a la hora de ser leído.



Cuando era pequeña, de madrugada, el leve sonido del viejo piso de madera me despertó. En la ensoñación no quise incorporarme a observar de dónde venía la tenue luz que se adentraba por la puerta de mi habitación y que dejaba unas sombras mortecinas plasmadas al otro lado de la pared, sobre la cama vacía de mi hermana que ya no vivía conmigo, mis padres y mi hermano. Pensando que era éste último, tal vez llegando de trabajar, me incorporé para saludarle. Miré y miré pero por más que intenté enfocar la visión al nivel de su altura para verle la cara, allí no había nadie. Según me tumbé de nuevo, algo llamó mi atención agazapado en el suelo al otro lado del umbral del marco, en mitad del pasillo: un ser blanco, se giró al percatarse de que susurré el nombre de mi hermano creyendo que era él. Fue lo más espeluznante que he visto en toda mi vida. Un ente sin boca, nariz, ni pelo, solo unos ojos de una negrura en la que podías perderte, un infinito para el que no estaba preparada. (¿A quién no le gustaría seguir leyendo qué pasó después de aquella noche? A muchos de vosotros, seguramente les picará la curiosidad, algunos habréis sentido la necesidad de llegar rápido al final, otros os habrá dado miedo ver que pasaba, y el resto necesitaría que el texto fuese más largo para vivirlo con mayor intensidad).
Así que me tapé y pensé: “No tengo miedo, no hay nada ahí, es imposible, estás soñando”.
El corazón me palpitaba, incluso parecía asfixiarme la velocidad furiosa con la que aporreaba en mi pecho. Las sienes empezaron a dolerme y cerré tan fuerte los párpados que creí que jamás volvería a poder abrirlos.
Al final me dormí horrorizada y muerta de miedo, soñé que algo me acariciaba y entonces desperté.
A la mañana siguiente, un arañazo recorría mi antebrazo y con todo el pavor recorriéndome, escribí mi primer relato de dos páginas, tenía 9 años, y hoy en día me acuerdo de aquello, de ese terror que me inunda las venas para escribir sobre lo que más me gusta, sobre aquel acelerón de adrenalina que me hizo comprender que: El terror es aquello que puede hacerte viajar lejos de tu cuerpo y tu mente para vivir las experiencias más paranormales y angustiosas que jamás podrías sentir en la propia realidad, ya que sólo te salva el parpadear y ver que no lo estas viviendo tú. La sutileza de jugar y moldear una escena para poder sacar el niño o la niña que se escondía debajo de una sábana un día de tormenta. El terror es maravilloso, es todo aquello que queremos sentir pero no nos atrevemos a probar; es la gota de sangre que golpea con un tintineo lento y suave contra el suelo antes de llenarlo todo de líquido carmesí. Es el poder más intrínseco y feroz de lo que conocemos como el YO primitivo, aquello que se clava en el cuerpo y te deja sin respiración, eso que te hace morir sin que apenas te toquen.

Disfruta el terror, vívelo.
No nos olvidemos de él, no dejemos que muera.
Haremos que se enganche a vuestra alma de una manera o de otra, siempre lo hacemos.


Lorena Raven 
es parte del equipo de Vuelo de Cuervos
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El Bunker
Los lunes de 17.00 a 18.30 en Radio Ritmo Getafe y siempre en el podcast. Cosas que molan en La Trastienda Z