24 abr. 2016

El fuego de la luna

-El fuego de la Luna-


¿Qué debe pensar un dragón cuando los copos de nieve rozan sus escamas y él no es capaz de sentir nada? Alcanzó su destino, antes de que la última lágrima de la lluvia tocara el suelo.  Todo estaba mojado, pero se podía apreciar cómo había cambiado lo que un día él, llamó hogar. No encontró a nadie, no escuchó ningún rugir, ni tampoco vio una llama prenderse. Todo estaba en silencio, todo estaba vacío.  ¿Es capaz un dragón de pasar frio?
Son muchos los que dicen que huir es de cobardes, que no hacer frente al problema hará que te arrepientas toda una vida y créeme, una vida de dragón son mil vidas humanas aproximadamente… Se lo que digo, porque he perdido la cuenta de las veces que he recorrido el mundo, pues siempre, he tenido que acabar huyendo de los amaneceres. Es raro cuando se está enamorado de la Luna y esta solo tiene ojos para los lobos y tú, no eres más que un mísero dragón. Quien sabe cómo podría haber acabado todo si el fuego hubiera cocinado sus cuerpos… Quizás la Luna se hubiera fijado en mí, quizás me odiara o simplemente me hubiera amado por haberle quitado del medio a todos esos pervertidos.
La Luna se mengua y yo siento que me sonríe, como antaño, como el día en que me dijo si jugábamos al “pilla-pilla”. No pensé, alcé mis alas y empecé a seguirla como si la vida me fuera en ello.
Hace tiempo que ya no siento nada, la nieve recorre mis escamas y solo puedo pensar en los dragones que un día vivieron aquí y que ya no quedan… La Luna me salvó de la muerte pero también me quitó la vida, al prometerme, que si la alcanzaba sería el único y que sería mía una vida más… Ella no mintió y yo no pensé en las consecuencias.
FIN
Blanca Martínez Leal
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El Bunker Z
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