26 abr. 2016

Stardew Valley v Factorio: dos formas de entender los videojuegos


Hoy me gustaría hablar de dos videojuegos que han salido recientemente y que todo el mundo está jugando y valorando muy positivamente. Son Factorio y Stardew Valley.
Para ser completamente precisos, el juego Factorio aún no ha salido. Es un juego que está en Acceso Anticipado, es decir, es un juego sin terminar, pero que se retroalimenta de los comentarios y críticas de los jugadores que ya han podido adquirirlo. Por otro lado está Stardew Valley, un juego que ha llevado cuatro años de desarrollo a su creador y que ya está disponible y completo.



En Factorio tu misión es crear una industria y automatizarla. Estás en un planeta extraño al que has llegado por error y tu objetivo final es construir un cohete y marcharte. Parece sencillo, ¿verdad? Pues imagina que empiezas picando piedra a mano y tienes que ir avanzando y evolucionando tecnológicamente para llegar a ese objetivo aparentemente sencillo. Ya no parece tan fácil. Pues así es. Es un videojuego que implica muchas horas de desarrollar sistemas de minería automática, conectarlo con fábricas y manufacturar nuevas herramientas para seguir avanzando.
Por otro lado tenemos Stardew Valley. En este comenzamos viendo a nuestro abuelo a punto de fallecer. Le acompañamos en sus últimos momentos y nos deja un sobre cerrado. “No lo abras, todavía no”, nos dice. “Hazlo cuando estés cansado de la vida moderna, cuando veas que el ruido, la velocidad y tu trabajo te superen”. Pasan unos años y decides que ha llegado el momento. En el sobre encuentras las escrituras de una granja y una carta de tu abuelo. Te dice que él también se encontró así en un momento de su vida y decidió dejarlo todo. Te deja esa granja para que tengas una nueva oportunidad. Y así llegas a Stardew Valley, donde tu labor es arreglar y poner en funcionamiento esa granja, cultivar, cuidar animales, vender tus productos...

Estos dos juegos, además de ser de desarrollo independiente, comparten varios conceptos. Para empezar,  ciertas mecánicas: eres un personaje en pantalla que tiene que trabajar y transformar un ambiente. Limpiar una zona, construir instalaciones para ayudarte, producir materias primas... Son simuladores de gestión económica, que se están extendiendo en la actualidad. Además, la perspectiva isométrica, cada vez más común en los videojuegos o la tendencia de los juegos indies de buscar una estética sencilla (pixelada dirían algunos), hace que tengan ciertas similitudes. Por supuesto son juegos que invitan a dedicarles horas y horas para alcanzar los objetivos -propios o del propio juego.
Pero en este artículo quería centrarme en sus diferencias. Aunque de primeras parezcan obvias (uno es un juego de crear fábricas, el otro de gestionar una granja) hay más si vas al fondo de los juegos.


En Stardew Valley tenemos un juego donde el protagonista, una persona harta de las circunstancias de la vida moderna (ruido, contaminación, prisas...) decide involucionar. Deja su trabajo, su piso y se marcha al campo a vivir de la agricultura y la ganadería y hacerse uno con la naturaleza. Abandona conscientemente el siglo XXI, una era de excesos, de servicios, para meterse en el sector primario y trabajar la obtención de materias primas. Abandona, en cierta manera, el capitalismo y la civilización. Obviamente no es del todo así, pues se dedica a comerciar sus productos para autogestionarse.
Pero a la vez tenemos Factorio, un juego que recomiendan a los jugadores de Stardew Valley. Nuestro personaje que es predefinido, no podemos configurarlo a nuestro gusto (esto ya lo hace más impersonal), no tiene nombre ni personalidad. Ahí tenemos un gran cambio, mientras que antes teníamos un personaje propio, aquí vemos un muñeco sin vida. Este personaje se queda atascado en este planeta y busca la manera de huir de él para volver a casa. Para ello, empieza a explotar los recursos de esta nueva localización. Como si fuera una muestra a pequeña escala de la evolución humana y la revolución industrial, empieza a coger materias primas para crear máquinas que luego lo hagan por él. Empieza con el vapor, pero pronto no es suficiente así que tiene que conseguir electricidad y lo hace con motores de vapor que contaminan el aire y cogen el agua de ríos y lagos cercanos (entendemos que luego expulsan el agua sobrante al lago). Construyes vehículos, un sistema de trenes, industrias automáticas... Pero llega un momento que el daño es tal, que el planeta busca defenderse. Entonces tienes que enfrentarte a los seres que estaban antes que tú y evitar que recuperen unas tierras que son, por definición, suyas.


Por un lado, un hombre que huye de la ciudad y se marcha a ese pueblo a hacer una vida tranquila, mucho más sencilla y reposada. Y otro hombre que ni corto ni perezoso, en vez de aprender a cohabitar con su nuevo mundo, decide explotarlo y hacerlo suyo. Poco a poco construye una industria que va reduciendo el mundo a cenizas.
Es uno un juego que invita al juego reposado, a la unión con la naturaleza, que te regala paz y engancha con su sencillez. Mientras que otro te urge a destruir y a buscar tu objetivo, que es salvarte. Tenemos también una guerra entre el individualismo moderno, frente a la vida casi familiar de los pueblos, en Stardew Valley te invitan a conocer a los habitantes del pueblo, a hacer amigos, a casarte incluso.

Es curioso que estos dos juegos se hayan puesto de moda más o menos al tiempo cuando parten de conceptos ideológicos tan diferentes y, sobre todo, que a los que juegan a uno se les recomienda el otro, aunque eso no termina de cuajar pues el Stardew Valley es un juego reposado que no exige más que echarle unas horas para avanzar, pues apenas tiene dificultad. La complejidad técnica de Factorio hace que exija una concentración y un esfuerzo mental mucho mayor. Mientras que jugar al Stardew Valley puede ser un descanso, el otro demanda mucha más atención para realizar las conexiones entre máquinas.

¿A vosotros qué os parece? ¿Conocéis estos juegos?
Ángel G Ropero.
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El Bunker Z
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